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Spam

Concepto y regulación
Obligaciones legales referentes al spam

En lo referente a las comunicaciones comerciales realizadas por vía electrónica, es preciso mencionar uno de los mayores problemas con el que los usuarios de Internet, ya sean particulares o empresas, se encuentran cada día al abrir sus correos electrónicos.
El denominado spam es, hoy en día, el causante de graves perjuicios para los consumidores en la red. Por spam se entiende aquel correo comercial enviado de manera masiva, y no solicitado por el usuario, es decir, sin la autorización del destinatario.

La Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico, Ley 34/2002, de 11 de julio, (LSSI) regula, por primera vez en nuestro país, la prohibición de realizar comunicaciones comerciales por correo electrónico de manera masiva y no autorizadas por el receptor del mensaje.

El envío de spam, es considerado en la ley anteriormente mencionada como la falta grave, si se procede al envío de tres o más correos no solicitados a su destinatario, por parte de la misma empresa o particular promocionando sus productos o servicios, dentro de un mismo año. La multa con la que esta falta es sancionada va desde de 30.001 a 150.000 euros.

Sin embargo, aunque España es de nuevo pionera en la regulación de un asunto referente a las nuevas tecnologías, como es la prohibición del spam, no podemos olvidar que esta ley es únicamente de aplicación en España, a los prestadores de servicios establecidos en España o que realizan actividad comercial en nuestro país. Nada se puede hacer cuando las comunicaciones comerciales masivas no autorizadas provienen de otro país, en el cual no existe legislación aún referente a la prohibición de envío de las mismas.

Además de la regulación española sobre la prohibición de realizar spam, a nivel comunitario se promulgó la Directiva 2002/58, del Parlamento Europeo y del Consejo, el 12 de julio, que introduce nuevas líneas sobre la regulación de las comunicaciones comerciales. Hasta el momento, y según lo recogido en la LSSI, el consentimiento para recibir comunicaciones comerciales por vía electrónica, era necesario que fuera otorgado por el destinatario del correo de manera simple. Ahora, es requisito que el consentimiento se manifieste por el receptor del mensaje comercial. La legislación española, exige sobre este aspecto, el consentimiento sea expreso, no siendo válido un consentimiento presunto o tácito. Del mismo modo, el consentimiento, además de ser manifestado de forma expresa por el receptor de la comunicación comercial, debe de ser manifestado con anterioridad al envío de dicha comunicación. Dicho de otro modo, el consentimiento debe ser expreso y previo.

Sin embargo, aunque las bases ya están establecidas por la Directiva Europea, esta disposición aún no ha sido incorporada al ordenamiento jurídico español, por lo que, por el momento, será necesario atenerse a lo establecido en la única disposición normativa vigente sobre la materia, la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico.

Los graves perjuicios que puede ocasionar el spam a sus destinatarios, son tanto económicos como personales. Para un particular, es claro el daño que puede ocasionar el recibir diariamente multitud de correos comerciales masivos no solicitados. Si el spam se lleva a cabo por medios electrónicos, como el correo, descargar los correos no solicitados supone una gran pérdida de tiempo, de dinero (ya que la conexión a Internet se paga) y de trabajo extra que tiene que realizar el receptor.

De otra manera, si el spam se efectúa, tal y como es cada día más habitual, a través de otros medios, como puede ser el fax, además de las pérdidas expresadas anteriormente, nos encontramos con un gasto añadido en material de oficina, desde la tinta empleada por el aparato de fax, hasta el papel necesario para la impresión. Todo esto, teniendo en cuenta, el colapso que puede producir la recepción de dichos envíos no solicitados.

Aunque está claro que los perjuicios para los particulares son notables, para las empresas los daños son aún mayores. Por un lado, nos encontramos con que son el blanco más fácil para realizar spam, y por lo tanto, los destinatarios de casi todos los correos comerciales no solicitados. El gasto, tanto económico, como de tiempo, como personal, que conlleva la recepción, lectura y posterior borrado de las comunicaciones comerciales masivas no solicitadas, es un grave inconveniente con el que se enfrentan diariamente todas las empresas que cuentan con medios electrónicos para enviar y recibir mensajes.

Por otro lado, es preciso que las empresas dispongan de una persona que dedique parte de su tiempo a recibir diariamente correos a través de Internet. Si junto a los correos solicitados se incluye el spam, el tiempo perdido será considerable, lo que se traduce en un gasto económico para la empresa, ya que el tiempo empleado por el trabajador en ese supuesto será tiempo no dedicado al trabajo.

De igual modo, empresas y particulares, pagan, con tiempo y dinero, por algo que no quieren recibir, y, que, además, no ha solicitado ni solicitarían aunque tengan oportunidad de hacerlo.

Así pues, si una empresa o particular, desea llevar a cabo cualquier tipo de publicidad, promoción o comunicación comercial a través de Internet, es preciso que tenga en cuenta diferentes obligaciones recogidas en la LSSI:

- Todas las comunicaciones comerciales, en las cuales se realice una promoción de un producto o servicio o una oferta onerosa, deben incluir de manera clara y visible en su envío que dicho mensaje electrónico es publicidad de productos o servicios y que no es gratuito. Este requisito se ha establecido con la finalidad de que los usuarios reconozcan de una manera clara las comunicaciones comerciales como tales.

- De igual forma, todos los mensajes que contengan publicidad de productos o servicios deberán ser enviados a su receptor contando con su autorización.

- En toda comunicación comercial es imprescindible que se incluya un mecanismo automático por el cual el usuario al que se le ha enviado el mensaje pueda darse de baja de la lista de destinatarios de los próximos mensajes de manera clara, efectiva y gratuita.




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